
Piedras milenarias conforman la calzada romana en Fuenfría y que utiliza el Camino de Santiago de Madrid para cruzar la Sierra de Guadarrama en su ruta hacia la meseta y después Santiago.
Desde que abandonas Cercedilla ya no paras de ascender, te rodea el verdor de los bosques y el frescor de arroyos inesperados. Aún en verano, la ascensión que en momentos se torna difícil y empinada, se hace muy agradable.
Bien señalizada, fácil de seguir, la vía romana nos eleva el ánimo, las pulsaciones y las espléndidas vistas al interior del valle. Cuando el cansancio comienza a apretar, un pequeño puente romano nos sirve de descanso antes del collado donde cambias de vertiente. Es el Alto de Fuenfría.
Bebemos y comemos con ahínco cuanto resta en las mochilas, casi al mismísimo ritmo de nuestros pulsos, con la certeza de encontrar pronto la cima y disfrutar de las exquisiteces de la cada vez más próxima Segovia, el punto y final de etapa para recordar.
Fuenfría. (Camino de Santiago de Madrid)















Fotografía de Woman To Santiago