
Segovia no es sólo su imponente acueducto. Aunque la experiencia de pasar bajo el mismo mochila al hombro es verdaderamente emocionante. Sólo por eso merece la pena plantearse un viaje y más por ver Segovia en Navidad. Sentado al pie del acueducto sobre la pequeña explanada que lo rodea, puedes hacerte una buena idea de sus dimensiones y del perfecto estado de conservación en el que se encuentra. Una de las maravillas de la antigüedad, sin duda, que puedes encontrar en el Camino y en España.



Aquí no acabaron las gratas sorpresas. El Camino te invitaba a subir por la calle Cervantes encajonado entre viejos edificios que hablan de su brillante pasado. Caía la noche, ya perdidos entre callejuelas del casco viejo, cuando las luces de navidad inundaron el concurrido paso hacia la Plaza Mayor. Nos abrimos paso sin dudarlo dos veces guiados por la torre de la Catedral que se erguía como faro sin luz al final del callejón.




La Plaza Mayor de Segovia tiene entre otros muchos alicientes la Catedral como uno de los edificios que la bordean. Perfectamente iluminada en la noche, pudimos encontrar al pie de su portada y bajo nuestras botas, una vieira dorada que confirmaba nuestro buen rumbo al cruzar Segovia. Merece la pena pernoctar por aquí, buscar en los aledaños un mesón donde probar una buena caldereta de cordero, o un cochifrito si se tercia para reponer fuerzas. Nosotros lo hicimos, que todo buen peregrino, si el tiempo y la bolsa de dineros lo permite, debe adentrarse en los placeres castellanos que esta bellísima ciudad otorga por ser viajero y además curioso.
Segovia. (Camino de Santiago de Madrid)






Con nuestras zapatillas Hi-Tec por Segovia



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