Viaje al Camino del Norte, Etapa 4: de Mutriku a Markina

Mejor caminar bien que llegar

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Viaje al Camino del Norte, Etapa 4: de Mutriku a Markina

Mutriku fue el pueblo costero elegido para comenzar la cuarta etapa del Camino del Norte, un lugar ligeramente apartado de la senda pero con ese encanto irrenunciable para el viajero.

Mutriku

Vistas de Mutriku desde el Camino de Santiago

Desperté despacio, a pesar del bullicio que las gaviotas provocaban desde los primeros rayos de sol. La costa del mar Cantábrico tampoco da tregua por las mañanas.

En pocos minutos ya estaba disfrutando de un desayuno más liviano de lo habitual, en un coqueto local ubicado en una de las plazas empedradas del casco antiguo de Mutriku.

La salida de Mutriku

Al acabar mi desayuno, me encontré en medio de aquella escarpada ensenada que protegía Mutriku de vientos y tempestades; a la vez me impedía divisar una vía de escape por donde retomar el Camino.

La salida que no atinada a visualizar, debía situarse mucho más arriba, así que piqué hacia un cielo aún cubierto y me lancé en pos de las socorridas flechas amarillas, sabedora que ellas nunca pierden su rumbo.

Flecha amarilla en Camino en Mutriku con peregrina

Flecha amarilla en el Camino del Norte cerca de Mutriku

Subir más y más, ascender sin tregua para luego volver a ganar altura. El límite siempre es el cielo. 

Se trataba de una pendiente dura aunque progresiva. Al ritmo de un martillo pilón, como Ben-Hur en galeras, caían los kilómetros junto con las escasas energías acumuladas en el cada vez más lejano desayuno.

La acogida de Olatz 

Sin más incidencias llegué aún con la fresca a la ermita de San Isidro de Olatz, donde mi mente albergaba la esperanza de encontrar la taberna del lugar abierta, justo enfrente del templo.

Ermita de San Isidro de Olatz

Ermita de San Isidro al pie del Camino de Santiago

No hubo esa suerte esta vez y además la lluvia arreciaba por momentos. Malos vientos para el viajero de a pie, aunque nunca la suerte es totalmente esquiva.

En cambio sí encontré otro tipo de fortuna, ésa que acompaña a todo buen peregrino, sostenida por el siguiente aforismo:

El apóstol –o el Camino– proveerá.

Un parroquiano que residía por aquellos lares, cultivaba un pequeño huerto copado por árboles frutales. Llamó mi atención para surtirme de buenas piezas de fruta, tras zarandear algún que otro manzano y más de un peral. 

El apóstol a veces aprieta en el Camino de Santiago, pero nunca suele ahogar demasiado, sobre todo si nos ajustamos a las antiguas reglas no escritas del peregrino. 

El tramo más largo

Aquella fruta fue suficiente comanda para los más de 16 kilómetros de sendas de la media montaña vasca que me esperaban por delante, sin ningún lugar intermedio donde poder avituallarme. 

La lluvia siguió impenitente durante la mayor parte de la calzada aún asfaltada. Los tupidos bosques casi achicaban las gotas de agua antes de caer heladas sobre mi cabeza.

Camino de Mutriku a Markina pasando por Olatz

Subida desde Olatz hacia el tramo que lleva a Markina

Los frondosos árboles hacían también bajar un poco más la temperatura del ambiente, sometido a una infinita penumbra por las nubes y las hojas; así era muy difícil calentar las piernas pese a la pendiente del camino. 

Aquello sólo duró un pequeño intervalo de tiempo; en apenas unos cientos de metros, la dificultad del terreno me ayudó a subir la temperatura de todo mi cuerpo, y claro, comencé a sudar bajo mi impermeable poco dado a la transpiración.

Agua por dentro y más agua aún por fuera. Si hubiera bajado demasiado la temperatura exterior, me hubiera expuesto a un enfriamiento en cualquier parada por descanso.

Subí tanto aquel día, que desde una de las atalayas naturales de esta etapa, pude divisar las montañas, sus valles y el mar de fondo en un mismo marco de fotografía para recordar de por vida.

vistas de montaña en El País Vasco

Vistas desde el Camino del Norte cerca de la cima de la etapa

Hice una pausa durante el instante en el que el sol aparecía tímido entre las nubes pero caliente. Suficiente para no enfriarme con mi propio sudor.

Lo cierto es que caminar con lluvia no es lo que más me gusta, pero cuando no queda más remedio… Aquí os dejo un post para “sobrevivir” haciendo el Camino de Santiago lloviendo.

La vida de los otros

Me puse a contar los caseríos que surgían diseminados entre los valles, lomas y prados que tenía ante mí. 

Había algunos verdaderamente situados a una altura muy considerable, aislados como pequeños reductos defensivos ante una naturaleza hostil para un viajero cómodo.

Vista de montaña

Paisaje con los caseríos vascos diseminados en sus prados de montaña

Me entretuve imaginando la vida de sus habitantes en aquel lugar tan inhóspito, lejos de cualquier vía de comunicación convencional. 

Sí, como aquella película basada en la guerra fría “La vida de los otros”, donde esta vez yo era la espía pero sin ningún afán delator, sino más bien con unas aspiraciones mucho más constructivas.

Desde luego nadie podría poner en duda que este entorno forja el carácter de sus habitantes, que a pesar de su aislamiento, poseen un innato sentido de la hospitalidad al peregrino, a cualquier viajero nómada en definitiva. 

Recuerdos de un tramo inolvidable

16 kilómetros de Camino con naturaleza dan para muchos silencios y no pocas bellas estampas. Imposible describir con palabras, por eso siempre invito a recorrerlos para poder escoger cada uno las suyas.

Camino en el bosque con peregrina

Bajada hacia la villa de Markina

Mis recuerdos están aún a buen recaudo, aunque entre las gotas de lluvias alguna fotografía robé al mal tiempo, con la firme promesa de regalarme para mi próximo viaje una cámara a prueba de agua.

Entre valles y montañas, entre verdes escenas impolutas por el agua caída que todo lo purifica, me metí de lleno en una bajada muy pronunciada y sin frenos que me llevó hasta la población de Markina. 

La villa de Markina

Pueblo fundado hace más de 600 años que aún conserva su carácter medieval en su casco antiguo; con sus 3 calles longitudinales y una traversa, alberga templos, conventos y palacios, sin duda un rico patrimonio que merece la atención del viajero de una sola noche.

Convento de Markina

Convento y albergue de peregrinos de Markina

Tras semejante “tobogán” final, me encontré de cara con uno de esos restaurantes con oferta especial al peregrino. 

Casi siempre suelo huir de sitios así, quizá un prejuicio no muy racional, en detrimento de establecimientos más frecuentados por los locales, casi siempre alejados del centro. Sin embargo el hambre, que suele ser mala consejera, me envolvió y me sedujo a entrar al escuchar rugir mi estómago. 

El ambiente interior era muy peregrino: risas, guiños y brindis por la dura etapa completada. No era para menos, dado la que nos había caído encima a todos y cada uno de los que allí nos encontrábamos.

“¿Y tú qué quieres?” Fue el primer contacto con la camarera del Vega, muy directo pero efectivo. Enseguida ordené un guiso que me dio el calor sufiente para secar la humedad acumulada durante del día. 

Buena comida en definitiva, mejor ambiente. Resultó que el hambre en este caso fue el mejor de mis consejeros, dejando a mi instinto viajero varado hasta mejor ocasión.

La ferrería 

Gontzal me vino a buscar. Hijo de montañero que hizo cumbre en el Everest, sabía entender a la perfección los apuros de los grandes viajes mochileros.

Puente sobre el río en Markina

La ferrería de Gontzal a las afueras de Markina

Sin duda en sus genes había quedado grabada la herencia de su padre: el amor por la aventura en armonía con la naturaleza más auténtica, que por estas comarcas había para tomar y regalar.

La ferrería familiar que regenta Gontzal, reconvertida hoy en alojamiento con un exquisito gusto, respetuosa con su antigua estructura de piedra iba a ser a la postre la guinda final a una de las etapas hasta ahora más duras de mi Camino del Norte.

Aquel día se convirtió en uno de esos momentos donde te apetece regalarte con un homenaje por el trabajo bien hecho. 

Y créeme, llegar hasta Markina por dónde lo hice y cómo lo hice, se puede considerar un esfuerzo con derecho a recompensa.

La cena estuvo en línea con la acogida; recuperé mis fuerzas y dormí en paz con el silencio de la noche. Aquella vez las bulliciosas gaviotas de Mutriku quedaron muy atrás.

Caminante en el Camino del Norte

Senda del Camino del Norte cerca de Markina

Afrontar la etapa siguiente con garantías de disfrutar fue y es mi objetivo diario. Todo nómada posee una tradición no escrita que debe cumplir cada día para que exista un siguiente.

¡Buen Camino! 

Viaje al Camino del Norte, etapa 3: de Zumaia a Deba

Decidí retornar al Camino del Norte apenas dos meses después desde mi primera incursión en junio de ese mismo verano.

Entonces éramos tres en el equipo. Mi pareja, una amiga estadounidense y la peregrina que os escribe refrescando sus propias vivencias.

Noelia y Heidi en Pasajes

Con Heidi en el pequeño puerto artesanal de Pasajes

Comenzamos en la estación de autobuses de Irún, donde nos reunimos por primera vez. Tras tres días caminando por el País Vasco, dimos por finalizada nuestra sociedad en Zumaia.

Estaba así planeado; Heidi seguiría sola hasta Compostela, una vez aprendida una mínima rutina peregrina, y nosotros regresaríamos a Madrid.

Si queréis conocer un poquito más de la experiencia de Heidi en su Camino del Norte, aquí tenéis el link de su historia en nuestro blog.

El compromiso con Heidi consistió en hacer de cicerones durante un largo fin de semana, pero la inevitable despedida tres días después fue más dura de lo que hubiésemos querido. 

Abandonar el Camino cuando acabas de entrar se me hizo muy amargo, pero despedir a una buena compañera de viaje fue lacerante.

La bella Zumaia

Zumaia permanecía en el mismo colorido fotograma donde la dejé hace apenas un par de meses.

Estación de Zumaia

Despedida de Heidi en la estación de Zumaia

Incluso Patxi, el dueño de la pensión donde iba a pasar la noche, me reconoció nada más verme; me cedió exactamente la misma habitación donde dormí aquel día de junio. 

El casco viejo de Zumaia irradiaba vida ese domingo de agosto. Tras pasear por sus callejuelas, me alejé del bullicio, anduve hacia el largo y angosto callejón empedrado que moría muy cerca de la playa de Itzurun.

La playa de Itzurun

Desde una atalaya excavada en la roca, apoyé ambos codos sobre una endeble mesa de un chiringuito playero; mirando al mar, vacié mis pensamientos sobre un horizonte enrojecido por el ocaso del sol. 

Una camarera complaciente me despertó de mi pequeña hipnosis. Tenía hambre y ella pareció escuchar mis pensamientos. 

La cena fue liviana y resultó en una magnífica velada a la luz de la luna, amenizada con el sonido de un mar absolutamente en calma. 

Apenas llevaba unas horas en aquel lugar, sin haber dado apenas unos pasos, y ya había conectado con el Camino de Santiago casi, casi entrado en su mundo sin retorno.

Camino de Santiago por Zumaia

Senda del Camino de Santiago del Norte cerca de Zumaia

Sobre el horizonte dos faros ponían límite a una costa torturada por los conocidos Flysch. Cientos de kilómetros por delante. Todos y cada uno de ellos me esperaban, me estaban llamando. 

El sol se puso despacio sobre la línea infinita del mar. Hora de irse a la cama, Patxi no tardaría en cerrar las puertas de su particular chiringuito del centro.

Me acosté pensando en la ruta de los Flysch que me esperaba al día siguiente, que me conduciría hasta la ría que parte el pueblo de Deba en dos.

Flysch de Zumaia

Sentada sobre los Flysch de Zumaia

Saliendo de Zumaia

Salí de Zumaia tras despacharme con buen desayuno a conciencia con muchísima calma. El lugar escogido cerca del canal del río invitaba a ello con descaro.

Canal del río Urola en Zumaia

Puente del canal sobre el río Urola cera de su desembocadura

Necesitaba acumular energías para un tramo muy especial que había escogido para hoy, algo más alejado de la senda oficial pero difícil de renunciar. 

Primeras cuestas con pendiente nada moderada a la salida de Zumaia, poco a poco iba ganando altura sin mucho esfuerzo. Aquí todo sube o baja, no existen más que falsos llanos. 

Atrás dejé el albergue de peregrinos de Zumaia. Se encuentra a la salida de la población, sin duda es un buen albergue histórico del Camino del Norte con un cuidado jardín donde disfrutar del entorno.

Panorámica de Zumaia

Vistas de Zumaia desde el Camino del Norte

Eso sí, el paisaje ayudaba a mitigar cualquier fatiga. Valía mucho la pena no picar la mirada hacia tus botas y elevarla junto a las montañas que me circundaban.

Apenas pasados 3 kilómetros, frente a la ermita de San Sebastián de Elorriaga, me encontré ante la tesitura ya planeada desde la noche anterior. 

Seguir camino por la carretera local que hace de senda oficial del Camino del Norte, o bordear la costa de los Flysch. ¿Mar o montaña? ¡Nos vamos a la mar!

Vistas del viaje al Camino del Norte

¿Mar o montaña? El Camino del Norte no renuncia a nada

La ruta marítima de los Flysch

Pero esto de los Flysch… ¿Qué son exactamente?

Primero un espectáculo a cielo abierto de la naturaleza, una mezcla de roca y mar en perfecta alineación.

Es un libro abierto de historia geológica de la tierra; una formación única de capas rocosas, unas mucho más duras que otras, resultando un proceso de erosión muy característico.

El resultado es mejor verlo que describirlo con palabras, sobre todo desde arriba, sobre el acantilado que a modo de balcón natural hace las delicias de los peregrinos que optan por esta alternativa.

Acantilados de Zumaia

Acantilados sobre la costa de los flysch de Zumaia

La decisión como dije estaba tomada: bordear la costa por uno de los parajes más inhóspitos y singulares del Cantábrico.

No fui la única peregrina en este empeño, alargando la etapa en dureza y distancia: una pareja belga, un trío de chicas alemanas y dos mujeres francesas bien entradas en años. 

Con esta compañía fui en busca de lugares más salvajes, y claro, poco a poco la dureza del terreno nos fue poniendo a cada uno en nuestro sitio, dentro de una hilera que se iba estirando por momentos como un chicle.

Peregrinos haciendo el viaje del Camino del Norte por Zumaia

Subida de peregrinas por la costa de los Flysch

Tuvimos ese punto de sufrimiento que te unge de gloria al final de una etapa épica. El sol y la brisa se turnaban para dorar nuestras pieles impregnadas de polvo, sudor y salitre a partes iguales. 

A subidas sin retorno seguían descensos sin fondo. Abajo, sobre la orilla castigada, la mar nos enseñaba sus dientes afilados mordiendo el agua y conformando el hipnótico paisaje Flysch. 

La ruta tiene nombre para los senderistas, la GR 121 que bordea buena parte de esta costa cantábrica. Aquí toca subir y bajar para disfrutar y descubrir estas mandíbulas de sal y roca.

Senda del Camino del Norte por Deba

Senda del Camino del Norte cerca de Deba

De Deba a Mutriku

Tras 9 kilómetros de caminata no sin falta de mucha pericia sobre los límites de una senda inhóspita, comenzamos a descender suavemente en busca de un entrante de mar que acogiera un puerto seguro donde descansar las piernas y recobrar energías. 

Este puerto de mar pertenece a la población de Deba, final de mi corto pero intenso tramo costero. Llegué hasta la misma arena de su bulliciosa playa, tras una bajada demasiado empinada donde la mochila me empujaba hacia el mar.

Playa de Deba

Llegada a la playa de Deba por el Camino del Norte

Encontrado mi sitio en la tumultuosa playa con rasgos de auténtico chiringuito playero, la camarera me hizo hacer un tramo inédito del camino hasta la barra. 

No tenían servicio de terraza, así que me tocó ir y venir hasta construir una mesa repleta de varios “pintxos” muy variopintos. 

Tras mojar mis maltrechos pies con el agua de mar, regar mi estómago con una copa de vino y cargar el estómago con sendos pinchos, me incorporé al camino con energías renovadas.

Flecha amarilla sobre mojón en el País Vasco

Flecha amarilla sobre un mojón de piedra típico del País Vasco

Quería llegar a buena hora para recorrer el pueblo marinero de Mutriku, donde tenía reservada mi merecida noche de descanso. 

No me equivoqué, no me decepcionó el pequeño viaje dentro del Camino del Norte. Mutriku se me mostró escalonado, sus casas abarrotan un angosto entrante de mar.

Vista de Mutriku (País Vasco)

Mutriku vista desde una de sus atalayas

Un cuidado casco antiguo moría en un puerto donde flotaban mansamente un centenar de pequeñas embarcaciones de pesca y recreo.

Tal eran las pendientes en este pueblo, que para transitar de un vecindario a otro, tenías que coger más de un ascensor público.

Encontramos sitio donde dormir en la parte alta. Tenía mucho encanto la angosta ensenada vista desde tan arriba.

Conclusión

En el Camino del Norte todo tiene su sentido si sabes observar; encuentras muchísimos detalles naturales desde atalayas privilegiadas, para luego sumergirte como uno más en el bullicio de las gentes de estas tierras.

El Camino del Norte vs Camino Primitivo

¿Vamos a la playa o a la montaña? O lo que es lo mismo, ¿Camino del norte o Camino primitivo?

Este es el dilema más veraniego que expresado en términos de Camino de Santiago tiene la siguiente traducción: Camino del Norte frente al Camino Primitivo.

Camino del norte vs Camino Primitivo

Mar de nubes sobre el Camino de Santiago

Dicho de otra manera, caminar por toda la costa del Cantábrico o realizar una travesía sobre las montañas asturianas.

Con la llegada del verano ambas son alternativas muy atractivas. Sin embargo hay que tener en cuenta algunos detalles extras antes de decidirse entre mar o montaña.

¿Camino del Norte o Primitivo? ¿Mar o montaña?

La respuesta es que no es tan fácil como parece. El Camino no es una senda pura en ninguna de sus alternativas, siempre encontraremos de todo un poco y alguna sorpresa más.

Tanto el Camino del Norte como el Primitivo acaban en la meseta lucense, sobre las planicies de la Terra Chá por la vía del Norte, o en busca del valle del río Miño si vienes desde las montañas por Fonsagrada.

Muralla romana de la ciudad de Lugo

Muralla romana de la ciudad de Lugo

Eso sí, conocerás las comarcas que mejor definen el paisaje rural de la Galicia, quizá la más desconocida por los peregrinos que realizan el popular Camino Francés.

La excepción del País Vasco

El Camino del Norte en sus inicios desde la ciudad fronteriza de Irún, tiene una generosa componente para los peregrinos con espíritu montañero.

Las cuidadas sendas que esta tierra ofrece a los peregrinos transitan por los verdes valles y las escarpadas montañas vascas, sin detrimento de unas magníficas vistas al Golfo de Vizcaya.

Descarga nuestros programas del Camino

Este paisaje limpio se disfruta casi siempre desde muy arriba, sobre atalayas privilegiadas con una perspectiva y horizonte que bien merece el esfuerzo de andar por estos tortuosos parajes.

Mar y montaña sobre el Camino del Norte en el País Vasco

Mar y montaña sobre el Camino del Norte en el País Vasco

En definitiva, tocamos poco la arena de playa durante nuestra travesía por Euskadi, a cambio por un poco más de tu paciencia disfrutarás en breve de las costas cada vez más cercanas de Cantabria y Asturias.

Dónde disfrutarás de la costa y de la montaña más auténtica

Asturias, pero sobre todo en Cantabria, encontrarás los ansiados paseos infinitos para tus pies descalzos sobre la arena de las playas.

Los arenales de Laredo, Santoña y Noja, o las mágicas playas de Somo con el “skyline” de la ciudad de Santander al fondo, son sólo algunos ejemplos aislados de lo que te espera.

Playas infinitas las de Cantabria, costas abruptas las de Asturias. De todo encuentras en este largo recorrido que representa el Camino del Norte en su franja litoral cantábrica.

Dunas de arena en la costa del Camino

Dunas de arena en la costa del Camino

Sobre el Primitivo, por el interior de Asturias, desde el inicio saliendo de la misma capital Oviedo, comenzarás a buscar los collados y senderos de la montaña asturiana.

Sin apenas prólogo alguno, comenzarás a subir desde la población de Grado, ya en plena segunda etapa del Camino Primitivo.

Pasada la depresión litoral asturiana, te cruzarás con las Sierras de Tineo y Rañadoiro antes de entrar de lleno en las montañas de Galicia por Fonsagrada.

Sendas de media montaña por el Camino Primitivo

Sendas de media montaña por el Camino Primitivo

Casi todo este tramo es un sube y baja muy montañoso, desde Tineo hasta casi la ciudad romana de Lugo, caminarás por encima de los 1.000 metros de altitud durante bastantes kilómetros.

No te faltarán paisajes donde parecerás que caminas sobre un mar de nubes, aunque notarás el peso de tu mochila y el de los duros kilómetros acumulados en tu par de botas.

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No será terreno muy fácil, incluida una espectacular bajada en la etapa séptima del Primitivo hacia el embalse de Salime. Más que descenso, te parecerá un inmenso tobogán de feria.

Recuerdo realizarlo hace ya muchos años en un verano donde la lluvia nos persiguió durante un par de días. Más que senda en descenso, parecíame aquello un inmenso parque de atracciones acuático.

Sólo me faltó caer de cabeza al embalse como colofón final a la madre de todos los toboganes acuáticos.

El Camino del Norte por Galicia

La vía del Norte abandona la costa justo en el límite fronterizo entre Galicia y Asturias.

La Ría del Eo hace de frontera natural entre ambas orillas. Sobre el lado asturiano que abandonas haciendo Camino, la población de Figueras. Sobre la otra orilla opuesta ya en Galicia, Ribadeo.

Puente sobre la ría del Eo

Puente sobre la ría del Eo

A partir de Ribadeo el Camino se empina por vías de media montaña, abandonando las cómodas llanuras litorales de la última etapa en Asturias.

Te esperan un par de etapas de cierta dureza debido a sus perfiles abruptos, hasta llegar a la mencionada Terra Chá, donde de nuevo el llano te acompañará.

Como paso previo al Camino Francés donde muere la vía del Norte, te toparás con la etapa reina en longitud de esta alternativa. De Baamonde al Monasterio de Sobrado.

40 kilómetros hasta este ilustre cenobio por las serranías gallegas, donde alcanzarás la cota máxima del Camino del Norte, con 700 metros de altura bajo tus botas y sobre el nivel del mar.

Corredoira del Camino de Santiago

Corredoira del Camino de Santiago

Este tramo hoy en día se puede suavizar gracias a los albergues que poco a poco se van abriendo a lo largo de su senda.

De esta manera puedes dividir esta etapa en dos partes, descansado por ejemplo en los albergues abiertos de Miraz, o más adelante en Roxica.

Existe otra variante un pelín más corta para afrontar esta etapa. Pasa por la población de As Cruces y ronda los 32 kilómetros de caminata. Sigue siendo mucha distancia a mi parecer, y además yo aún no la he probado. ¡Lo siento!

Conclusiones

Tenemos un camino largo, el del Norte, con más de 800 kilómetros, y otro mucho más corto, el Primitivo, con alrededor de 300 kilómetros. Esto son las matemáticas.

Para aquel peregrino privilegiado que tenga más de un mes de tiempo libre y quiera disfrutar del mar y la montaña a partes iguales, le diría que se presentara en Irún para realizar el Camino del Norte.

Un descanso sobre la arena de la playa para reflexionar sobre el camino

Un descanso sobre la arena de la playa

Si eres un auténtico fan de la costa, que sepas que desde Irún a Ribadeo tienes casi 600 kilómetros de camino que circula paralelo a la costa, no siempre mordiéndola pero casi siempre a la vista.

Descarga nuestros programas del Camino

Para los amantes de la montaña, tanto el Camino del Norte desde Ribadeo, como el Camino Primitivo prácticamente desde la misma Oviedo, ambos tienen buena dosis de relieve.

Más agreste, duro y persistente es el perfil del Primitivo. Moderado y ocasionalmente duro el tramo desde Ribadeo por la vía del Norte, que rondará los 190 kilómetros hasta Arzúa donde confluye con el Camino Francés.

Peregrino en el Camino Francés

Me repito, ambas son dos buenas opciones para este verano, pero presta atención, porque la costa del Cantábrico está repleta de turistas en época vacacional, y encontrar alojamiento puede convertirse en la búsqueda del Santo Grial.

¡Buen Camino!

Camino del Norte desde Ribadeo a Santiago de Compostela

El Camino del Norte desde Ribadeo es sinónimo de despedidas y reencuentros en un mismo punto. Decimos adiós al mar para recibir a la montaña gallega.

Peregrino mirando la playa

Desde aquí parte el post de hoy que nos va a llevar a descubrir el Camino de Santiago del Norte por tierras gallegas.

Ribadeo es el lugar donde el Camino del Norte abandona la costa para someterse a los rigores de la montaña. 190 kilómetros te separan aún de Santiago de Compostela.

Unos cientos de metros antes me encontraba yo, en medio de una amplísima ría, a 30 metros de altura sobre el agua y quizá a sólo unos poquitos más de tocar el cielo.

O al menos así me sentía en semejante lugar. En medio del interminable Puente de los Santos.

Muchos peregrinos con vértigo hacen honor al nombre porque deben rezar a todos esos santos cuando intentan cruzarlo 😉

Puente de los Santos

Puente de los Santos

Con el este a mi espalda hacía un buen rato que me alejaba de Asturias.

Al oeste me recibía Galicia, y al sur la Ría del Eo, se introducía en tierras gallegas formando un espectáculo grandioso.

Sin embargo, fue el norte el dueño de mi mirada fijada sobre un horizonte limpio.

Desde allí el Mar Cantábrico soplaba con toda su fuerza y frescura borrando cualquier mal recuerdo, si lo hubiere, de mi Camino pasado.

Asturias parecía lejana bajo mis botas. Mi Camino por la costa tocaba a su fin. Comenzaba mi ruta por tierras de Galicia en busca activa de Compostela.

Pero antes, quedada desembarcar en Ribadeo y descubrir una población que abraza al mar y su ría con el mismo tesón.

Atardecer en el puerto de Ribadeo

Atardecer en el puerto de Ribadeo

De Ribadeo a Santiago: La villa de Ribadeo

Desde el puente sobre la inmensa boca de la ría, pude distinguir una ciudad escalonada en ebullición. No puede haber mejor lugar para el merecido descanso del peregrino.

Desde mi altura oteaba una población que me recordó por unos instantes a la ciudad de Oporto.

Salvadas las distancias, ambas ciudades miran al río –o ría– en vez de enfrentarse al mar.

Busqué acomodación entre el sinfín de callejuelas empinadas que circundan la ciudad, cosa no exenta de dificultad en pleno mes de agosto.

Una vez encontrado mi sitio en esta villa, busqué un local junto a la ría para devorar un buen pescado de Burela. ¡Cómo sabe la comida fresca con hambre peregrina!

Me despedí de la inmensa Ría del Eo desde la ermita de San Miguel.

Ría del Eo y vistas de Castropol desde Ribadeo

Ría del Eo y vistas de Castropol desde Ribadeo

Tocaba descansar, porque al día siguiente hay que estar en forma para llegar al Monasterio de San Salvador Villanueva en Lorenzana.

A partir de aquí, estimada peregrina, me resta contarte las etapas por las que transité y los mejores recuerdos que en ellas encontré.

Fueron 5 etapas antes de cruzarme con el Camino Francés, aunque a decir verdad yo decidí convertirlas en 6.

Si sigues leyendo sabrás el porqué 🙂

Etapa 1. Ribadeo-Lourenzá, 28 km.: del mar directos a la montaña sin más preámbulos

El Camino de Santiago se empina nada más salir de las calles de Ribadeo.

Subes y subes para despedirte de la costa cantábrica desde lo más alto.

Una última mirada atrás antes de introducirte en el mar de bosques, en el interior de unas montañas que todo lo ocultan.

Cerca del mirador de Santa Cruz dije adiós a muchos kilómetros de costa. Me quedo con los recuerdos de un camino irrepetible y el sabor a mar del último soplo de brisa.

Paisaje de mar y costa

Todo estos recuerdos están muy bien sin duda, pero en aquellos momentos de dura subida lo que realmente me salvó el ánimo, fue un pequeño bar al borde del Camino en Vilela.

Un zumo de naranja y un pincho de tortilla tamaño XXL desaparecieron entre las telarañas de mi agradecido estómago.

Éstos son también detalles muy importantes que el Camino de Santiago te regala de vez en cuando, y su rica gastronomía.

Suficientes energías para coronar la cima del día cerca de A Ponte de Arante, que viniendo del nivel del mar, no es para dejar tus reservas a la suerte peregrina.

Después vuelves a subir y a bajar sin ni siquiera falsos llanos, una buena prueba para tu ánimo y para las energías recaudadas con un pincho ya demasiado lejano.

Peregrino andando por la carretera

Tras coronar un último y largo repecho te espera la bajada correspondiente hasta las mismas puertas del Monasterio de Lorenzana.

Tras la ducha y el relax se hace imprescindible pasear por el cenobio en busca de pistas de su pasado peregrino, pues su fundador fue peregrino en España y también en Tierra Santa, desde donde trajo hasta su propio sarcófago.

Este peregrino fue el Conde Osorio, cuyos restos y su sarcófago traído de oriente, reposan en la capilla de Nuestra Señora de Valdeflores, dentro del propio monasterio.

Etapa 2. Lourenzá-Gontán: otros 25 km. sin abandonar la montaña

Tras desayunar unos tiernos pasteles artesanos, que tuve a bien guardarme para la fría mañana, me enfrenté a la que fue a la postre una de las etapas más duras de este Camino del Norte para mí.

Afortunadamente a las dos horitas ya me encontraba a las puertas del casco antiguo de la población de Mondoñedo, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con el Camino que la cruza.

Sentada junto al escritor Álvaro Cunqueiro, ambos desde nuestra pequeña atalaya, divisamos la rutina diaria de una plaza de la catedral atestada de vida.

Monumento a Álvaro Cunqueiro frente a la Catedral de Mondoñedo

Monumento a Álvaro Cunqueiro frente a la Catedral de Mondoñedo

Me tomé un buen café en silencio, pues la estatua de Cunquiero apenas me dio conversación, pero me sirvió para localizar el mejor lugar donde disfrutar de la gran parada del día.

Después de pasear tranquilamente por aquel laberinto de calles cuyo epicentro era su magnífica catedral, toca subir hasta que los tejados de Mondoñedo se hicieron diminutos a vista de pájaro.

Vistas de Mondoñedo desde el Camino del Norte

Vistas de Mondoñedo desde el Camino del Norte

De nuevo una senda que picaba constantemente hacia arriba. Aún me esperaban más de 16 km. hasta el moderno albergue de Gontán, a escasos metros de Abadín, mi final de etapa.

Etapa 3. Gontán-Vilalba, 23 km.: plácido y largo paseo hasta el castillo de Vilalba

Después de la tormenta viene la calma…

Una exquisita etapa de Camino también, pero esta vez sin los rigores de un esfuerzo físico intenso y prolongado.

Nos encontramos en el llano de Lugo (por aquí lo llaman A Terra Chá que es su perfecta descripción en gallego), donde encontré pocos desniveles y un paisaje relajante.

Se me hizo corta pero muy agradable esta etapa.

Con esta llanura por delante, enseguida me topé con el “skyline” de la ciudad de Vilalba, donde destacaba el Castillo y su inmensa torre del homenaje casi intacta, bueno ahora restaurada.

Torre del Homenaje del Parador de Vilalba

Torre del Homenaje del Parador de Vilalba

Esta torre y sus aledaños acogen actualmente al Parador de Vilalba, donde me reencontré con viejos conocidos de pasados viajes no hace mucho tiempo.

Etapa 4. Vilalba-Baamonde: un cómodo paseo de 18 km., o mejor algo más

¿Algo más?

Sí, cuando piensas en la etapa del día siguiente de más de 40 km.

Quizá sea mejor alargar este tramo para no morir en el intento de la etapa siguiente. Aunque es una pena, porque el albergue de peregrinos de Baamonde es un pequeña joya en mitad del Camino del Norte.

albergue

Aún así, si tras el plácido paseo decides decir adiós a Baamonde y proseguir camino, tienes un pequeño albergue en Santa Leocadia, a 10 km. del albergue de Baamonde.

Si no hay prisa… y en el Camino no debería haber, hay solución para todo. Hoy en día la etapa siguiente la puedes dividir en dos tramos.

Te lo cuento a continuación.

Etapa 5. De Baamonde al Monasterio de Sobrado dos Monxes en 42 km.

Estoy hablando de una maratón en toda regla para llegar a uno de los hitos más importantes de todos los Caminos de Santiago: el Monasterio de Sobrado dos Monxes.

Monasterio de Sobrado dos Monxes

Monasterio de Sobrado dos Monxes

Perdón, el monasterio sí, pero con el permiso de otro hito, la bella ermita de San Alberte junto al puente gótico del río Parga. Lo mejor es el lugar que los rodea, un tupido bosque donde la luz apenas penetra.

La Capilla de San Alberte

El conjunto de San Alberte se encuentra al comenzar la etapa desde Baamonde, apenas has cruzado la vía del tren que te separa del puente de piedra gótico. Tómate tu tiempo para disfrutar del lugar.

Este lugar tiene un encanto que roza el encantamiento. No en vano también albergó un antiguo hospital de peregrinos del que hoy sólo se conservan algunas ruinas muy próximas al río y a la capilla.

Aquí el bosque se estrecha y se abraza al Camino de Santiago formando un paisaje natural de una belleza impactante.

Caminar en silencio entre robles por corredoiras vegetales, hace de este tramo un imprescindible para valorar en su justa medida este Camino del Norte.

Capilla de San Alberte

Capilla de San Alberte

Actualmente puedes hacer noche más o menos a 25 km. de Sobrado, en el albergue de Miraz. Uno de los alicientes de este albergue es que está gestionado por voluntarios de la confraternidad británica de “Saint James”.

Luego está el perfil de etapa, que tampoco es precisamente un plácido paseo para el gran kilometraje que tiene. Precisamente tenemos en este tramo la cota de altura máxima del Camino del Norte con 700 metros.

A cambio, el paisaje te regala con momentos irrepetibles. Así que mi consejo es disfrutar, disfrutar y disfrutar viajeros y dividir la etapa en dos en Miraz, o en su defecto, alargar la etapa que finaliza en Baamonde hasta el albergue de Santa Leocadia.

El Monasterio de Sobrado

La recompensa final merece la pena: el imponente monasterio de Sobrado dos Monxes, un hito histórico de las peregrinaciones a Santiago, ¡con albergue público incluido bajo sus bóvedas!

Albergue del Monasterio de Sobrado dos Monxes

Albergue del Monasterio de Sobrado dos Monxes

¿Se puede pedir más? Desde luego un paseo por los claustros de los medallones, y por supuesto, el de los peregrinos, ambos abiertos al público en general.

Claustro de los medallones

Tampoco dejes de visitar la iglesia, la sala capitular y la antigua cocina. En esta última te sientes trasladado a la vida peregrina de épocas remotas.

Dicen los monjes cisterciense de este lugar:

Deseamos una vida sencilla, escondida y laboriosa, dedicada fundamentalmente al trabajo manual.

Así que yo me apunté a la cita y me propuse hacer una cena acorde a las líneas más artesanales del monasterio. Un buen bocadillo hecho artesanalmente de pan gallego y del embutido más delicioso del lugar.

piedra grabada con inscripción

Etapa 6. Sobrado dos Monxes-Arzúa: conectamos con el Camino Francés en 22 km.

Etapa plácida, aún sobre el mar de tranquilidad que te otorga el Camino del Norte frente al sobrepasado Camino Francés.

Existe una alternativa al llegar al estupendo albergue de Boimorto, a 10 km. antes de llegar a Arzúa, que te permite retrasar tu acto de presencia en el Francés a la altura de Santa Irene.

Ahorras algunos kilómetros, pero la clave no está en lo que dejas de caminar, sino en dilatar tu estancia en el Camino de Norte y postergar tu reentrada en el Francés.

A partir de Arzúa, ya sabéis peregrinos, directos a Pedrouzo, y Santiago de Compostela ¡a tiro de piedra!

Mi propuesta

Como siempre espero que esta pequeña introducción al tramo del Camino del Norte que se inicia en Ribadeo te ayudara a conocerlo un poquito mejor.

Si ha sido así, ¡estupendo!

En caso contrario siempre te queda la opción de escaparte al último rincón de Galicia y comprobarlo por ti misma.

peregrinas caminando

Yo te animo a lo segundo. ¡Buen Camino!

Camino del Norte desde Santander

Comenzar el Camino del Norte desde Santander es apostar por uno de los mejores lugares para empezar el Camino.

noelia sentada en una pradera verde mirando el marPuedes llegar por tierra, mar y aire. Nosotros llegamos por mar y ésta es nuestra pequeña historia.

Dar un paso atrás para poder avanzar

De pasos va esta aventura, sin duda.

Nuestros pasos entran en el Camino en lugar de pisarlo. Los pensamos a conciencia antes de ponernos en marcha.

Esto exactamente hicimos con nuestro peculiar periplo por Santander un día muy gris de este mismo agosto pasado.

Y como casi siempre, los planes salieron bien. Mereció la pena tomar distancia del destino para alcanzar la mejor de las perspectivas.

paisaje del camino mar y verde

En concreto empezamos nuestro camino por Santander en la diseminada población de Langre. El lugar ideal para el descanso literalmente sobre el mar.

Dormimos allí para aprovechar toda la jornada siguiente sin prisas, con el único objetivo cierto de alcanzar y cruzar la populosa capital de Cantabria.

Un descanso volado sobre el mar

Langre está salpicado de multitud de casas y verdaderas casonas por su tamaño, empaque e historia. El asentamiento destila gusto y refinamiento en su arquitectura local.

Tuvimos la gran suerte, o quizá habilidad, de dormir en una posada cántabra cuyo propietario ofrecía habitación y baño privado a cambio de la voluntad.

Y como voluntad teníamos suficiente, decidimos aceptar tamaño ofrecimiento con nuestras mejores muestras de gratitud.

Semejante oferta tenía un doble valor añadido sin profundizar demasiado. La playa de Langre a un paso y sus piscinas naturales al otro.

playa de lagre

Dimos buena cuenta de uno y otro valor sin mediar mucho tiempo entre ambos, pues teníamos conciencia de una alerta por galerna esa tarde.

Al final todo se resolvió con un sirimiri refrescante al anochecer, que disfrutamos a salvo tras nuestras ventanas abiertas al prado.

La playa de la Media Luna

Mención especial merece la playa de Langre, también conocida como la playa de la Media Luna. Excavada contra un imponente acantilado, se trata de una las mayores joyas naturales de Cantabria.

Creo que esta imagen vale más que mil palabras, el porqué de su nombre y la razón de su belleza, son más que evidentes incluso a través de una lente.

Es lo que tiene el Camino del Norte desde Santander, unas sorpresas maravillosas.

playa de la media lunaPlaya de Langre

Las pozas naturales de Langre

Por otro lado, tampoco quiero dejar de reseñar las piscinas naturales, situadas apenas a un paso de la posada donde pernoctamos.

En marea alta se renuevan con agua de mar. Con la bajamar quedan a la vista pozas repletas de agua cristalina donde nadar es una tentación poderosa.

vista aérea del mar de las pozas de lagre

El pero viene cuando tienes que llegar hasta ella bajando por un acantilado demasiado vertical. Nosotros lo hicimos con la mochila a cuestas, no sin pasar algún que otro aprieto.

Con mucho pundonor y no pocas precauciones llegamos al lecho de alguna de las pozas. Había más gente, pero no demasiada.

Es un paraíso que difícilmente pasa inadvertido sin llegar a la masificación. Aún en pleno agosto, el desahogo era persistente.

Un senda sobre la arena de playa

¿Cuántas sendas se pueden dibujar sobre la arena del desierto? Infinitas diría un viajero sin brújula.

Nos encantan las etapas donde puedes elegir el trazado de tu propio camino sobre la arena.

paisaje arenoso

noelia en la playa

Un tramo repleto de arena de playa, costa salvaje y virgen a estas tempranas horas de la mañana. “A quien madruga el apóstol ayuda”, y mucho, sobre todo para despejar el camino de un manto de sombrillas multicolor.

A la altura de la isla de Santa Marina, y tras subir y bajar un par de recónditas calas, nos encontramos de frente el inmenso arenal de la costa de Loredo y Somo.

la playa de loredo

Playa de Loredo

Playa de Somo

Podíamos divisar a lo lejos el Puntal del Miera, intentando tocar sin éxito la ciudad de Santander como un imaginario puente natural. Poco a poco a lo lejos, la gran urbe se desperezaba para recibirnos.

Aún nos quedaba un buen trecho de costa por recorrer.

El mar batiendo la fina arena a la derecha. De frente las dunas del Puntal, la bahía de Santander, y más allá la ciudad entre neblinas matutinas. Detrás, el paraíso pasado de Langre y Galizano.

El desembarco en Santander

Una vez alcanzadas las dunas, nos vimos en la necesidad esperada de cruzar la bahía de Santander, o bien dar un rodeo a pie de más de una veintena de kilómetros.

Como muchos romeros de antaño, decidimos tomar la alternativa del mar y buscar un barco para tan atractiva encomienda.

barco en santander

Afortunadamente ni fuimos los primeros peregrinos con el susodicho propósito, ni con seguridad seremos los últimos, ya existen varias líneas regulares que embarcan y desembarcan pasajeros en la bahía de Santander.

Vistas de la bahía de Santander

Vistas de la bahía de Santander

Nos dirigimos al muelle de Somo y enseguida nos topamos con un barco de pequeño calado. Zarpamos para Pedreña con destino final el puerto de Santander.

embarcadero de el puntal, santander

Un viaje bajo el cielo gris pero con un mar en calma, nos permitió disfrutar de las vistas durante unos minutos que nos parecieron un largo aliento.

Definitivamente Santander había despertado aquella mañana, y ya nos esperaba con su tranquila rutina. Del paraíso costero a la gran ciudad, un magnífico contraste en apenas dos horas de caminata.

santander

Cruzar la ciudad siguiendo el Camino

Bien mereció la pena dar ese paso hacia atrás para poder disfrutar de la entrada por mar y salida a pie.

Apenas pones un pie en la ciudad, tienes la tentación de dejarte querer unos cuantos días más por estos barrios, rincones y gentes.

Sin embargo, en este viaje somos nómadas, y nuestro aliciente es caminar hacia el oeste para seguir revelando camino.

Además, en esta ocasión teníamos la ilusión de aventurarnos por primera vez en el Camino Lebaniego. Justo es en Santander dónde comenzamos a ver las primeras señales con la flecha amarilla del Camino de Santiago y la cruz de Liébana.

Señal del Camino del Norte y del Camino Lebaniego

Señal del Camino del Norte y del Camino Lebaniego

Santander es todo un mundo aparte que bien merece varios post para desentrañar sus secretos, virtudes y rincones más jugosos.

El Camino te lleva directamente a la catedral que no dista mucho de la propia bahía. Merece muy mucho una visita a la conocida “La Cripta”.

Se trata de un lugar muy sugerente de la catedral. Un espacio amplio, abovedado pero de escasa altura que transmite muy buenas vibraciones.

Curiosamente en ese lugar, volvimos a encontrarnos con peregrinos que perdimos la pista allá por las etapas montañosas del País Vasco.

calle de santander que da a la catedral

Cruzar la ciudad  se nos hizo un paseo cómodo y agradable. Hasta tuvimos la fortuna de dar con un local cuyas tortillas fueron premiadas en concursos gastronómicos. Y allá que fuimos a contrastar el sano criterio de los señores jueces culinarios.

En apenas una hora de bulevares y avenidas muy aseadas, nos dimos de bruces con el hospital y la salida oeste de la ciudad.

Ese día decidimos prescindir del mundo urbanita, y buscar un lugar más alejado del bullicio para pernoctar. Alargamos un poquito la etapa para llegar a Mortera, un pueblo más acorde a nuestros deseos de naturaleza y sosiego.

Camino del Norte desde Santader, ¿por qué comenzar desde aquí?

Es un magnífico escenario para plantearse el inicio del Camino del Norte, si no tienes tiempo para hacer las duras pero bellísimas etapas del País Vasco.

Por cierto, aquí tienes mis etapas favoritas del Camino del Norte, te recomiendo que las leas para profundizar más en esta aventura.

Tienes aeropuerto y puerto marítimo. Tren y autovía. Es decir, está sobradamente comunicado para llegar desde cualquier parte de Europa.

Recursos de alojamiento de todas las categorías hay sobrados, si bien en verano se quedan un poco escasos. Mal común en las ciudades más atractivas de la costa durante época estival.

Estás a unos 560 kilómetros de Santiago de Compostela, o si lo prefieres a 22 jornadas de andanzas por la costa cántabra y el interior de Galicia.

Aún así te quedarán más de 360 Kilómetros aún de costa por descubrir, si te gusta como a nosotros, sentir la brisa del mar refrescar tu cara mientras tus pasos se dirigen hacia el oeste.

noelia en una playa

Fotografía de Woman To Santiago

Camino Francés vs Camino del Norte

Si alguna vez te ves en tamaña encrucijada, es que ya estás en el buen camino.

peregrinos por sendero verdeTomar partido por el Camino del Norte o el Camino Francés será una decisión acertada en cualquier caso.

¿Por qué escribir un post titulado Camino Francés vs Camino del Norte?

Pues porque se trata de una de las disyuntivas más recurrentes entre los lectores de este blog y mis redes sociales, por lo tanto va siendo hora de extenderme con un relato más elaborado.

La duda aquí es más sana que nunca, puesto que la decisión de realizarlo ya ha sido tomada.

Camino Francés vs Camino del Norte: despejamos tus dudas #TheWay #ElCamino #Santiago #Travel #WTSBlog Clic para tuitear

Sólo resta casar tus expectativas previas con las muchas bondades que cada camino te ofrece.

Mi intención no es tomar partido de uno sobre el otro, me sería harto complicado, sino la de compartir mis experiencias contrastadas por ambas rutas de una forma más ordenada.

Si estás en el mágico momento de decidir por dónde empezar tu primer Camino de Santiago, quizá algo tenga que decirte al respecto. Espero que te resulte útil, ameno y simpático.

Es mejor comenzar con una sonrisa limpia, pues la actitud es lo más importante para completar con éxito esta gran aventura.

fecha amarilla en un arbol

Lo que une al Camino del Norte y al Camino Francés

Lo que el Camino ha unido que no lo separe el peregrino

Es mucho lo que los caminos hacia Santiago tienen en común a lo largo de su dilatada historia.

Incluso en tiempos donde quedó olvidado por casi todos, su espíritu peregrino consiguió rescatarlo de su propio ostracismo.

No hace mucho que ese espíritu se reencarnó en Elías Valiña, párroco del Cebreiro, cuando a principios de los años ochenta recuperó para todos el Camino de Santiago desde Roncesvalles, lo que hoy reconocemos como la vía francesa.

Desde entonces sus flechas amarillas son el símbolo más reconocido y común a todas las rutas jacobeas de Europa.

foto de flecha del camino en cartel de maderaFlecha amarilla que indica la dirección del Camino de Santiago

Quizá pocos conocen que el color amarillo fue una decisión debida al puro azar.

Elías adquirió en su día a buen precio un sobrante de pintura amarilla para señalización de carreteras.

Con ese excedente amarillo, un Citröen blanco y el camino por montera, se lanzó el señor cura a recuperar para todos un camino olvidado por la iglesia y sus peregrinos ancestrales.

Hoy más de 300.000 peregrinos recorren lo que hace apenas cuarenta años no era más que un sueño en el ánimo del señor párroco.

Hoy gracias a él, ese camino nos pertenece a todos, y todos también debemos cuidar de su espíritu.

La señalización

En líneas generales, la cantidad de señales a pie de camino es más que suficiente en ambas rutas como para no perderse.

Dicho lo importante, es de recibo comentar también que el exceso de señalética, una vez introducidos en Galicia, se me antoja a veces sonrojante.

Ante tanta oferta de señales da la impresión de que el peregrino es un viajero despistado, o poco resuelto a desenvolverse en un medio más natural.

A Roma se llega preguntando, exactamente igual que a Santiago.

Iglesias, monasterios, puentes, cruceiros y hospitales han estado siempre ahí como los grandes faros del Camino de Santiago.

foto de la ermita de guadalupe en un día nubladoIglesia de Guadalupe en el Camino del Norte

No sé tú, pero yo cuando veo una flecha amarilla inesperada en algún lugar del mundo, me embarga el más alegre fervor peregrino y viajero.

Os dejo como muestra la última flecha que me encontré en pleno barrio de Montmartre de París, hace apenas un par de semanas.

foto de flecha amarilla en una calle de parísFlecha amarilla del Camino de Santiago en París

Guías, bibliografía y redes sociales

Me remito al anterior concepto.

Haberlos, haylos con más que suficiente profusión en ambos frentes.

Para los que les gusten los detalles, números, novelas, misterios, mitos y leyendas, el Camino Francés tiene literatura para volver loco a más de un Quijote.

En mi caso, soy seguidor de Antón Pombo y sus guías del Camino de Santiago.

Hasta Paulo Coelho se atrevió con una novela iniciática sobre el Camino Francés, El Peregrino de Compostela.

Pero ni es la mejor ni la única.

Para los que ya no buscáis sobre papel, podéis seguir indagando en mi blog y redes sociales.

¡Será por información! 🙂

También existen películas si eres amante del séptimo arte.

Un último tramo

El Camino del Norte oficialmente desemboca en el Camino Francés a la altura de la población de Arzúa.

A partir de aquí restarían apenas dos etapas y 40 Kms para alcanzar la Plaza del Obradoiro frente a la catedral.

Para aquellos peregrinos que quieran postergar su inclusión en el francés, existe una variante que acorta en apenas 10 Kms el tramo oficial.

Se trata de la alternativa de Santa Irene, ideal para bicigrinos por sus tramos asfaltados de carreteras secundarias de escaso tráfico.

Caminantes, mejor permaneced sobre la ruta oficial.

Ambos caminos son oficiales, ambos son también patrimonio de la humanidad, y ambos en definitiva acreditarán al final tu Compostela como peregrino consagrado.

peregrino del camino de santiago entre árboles

Diferencias entre el Camino del Norte y el Camino Francés

Antes de seguir leyendo este post, Camino Francés vs Camino del Norte, te recomiendo que leas este otro post, en el que quise orientar sobre qué camino elegir.

¿Ya? ¡Continuemos entonces! 🙂

Existen escasos puntos diferenciales pero a la vez notables a la hora de discernir entre un camino y otro.

¿Diferencias entre el Camino del Norte y el Camino Francés? #Santiago #TheWay #Travel #WTSBlog Clic para tuitear

Aunque los dos parten de Francia, el francés lo hace atravesando los Pirineos por Roncesvalles, y el Camino el Norte comienza sobre la misma desembocadura del río Bidasoa en el Mar Cantábrico.

Es bien sabido, y como introducción principal a este capítulo sobre diferencias, que el Camino Francés es bastante más popular que el del Norte, sobre todo en sus últimos 100 kms.

Y con esto quiero decir que se encuentra mucho más poblado.

En conclusión, si os gusta la tranquilidad de principio a fin, ir acompañado pero sin excesivos agobios, tu elección es la alternativa por la costa cantábrica.

foto de la costa cantabrica

Si por el contrario, os gusta el ambiente peregrino sin límites, quizá el Camino de Santiago Francés sea vuestro mejor destino.

El paisaje

A partir de sus inicios, mientras el Camino de Santiago del Norte sigue más o menos una senda fiel a la línea de la costa cantábrica, el francés se adentra hacia el sur y después gira hacia el oeste, atravesando el interior de la meseta norte peninsular.

Ni que decir tiene que dadas las dos premisas anteriores, el clima y el terreno es diametralmente diferente hasta la entrada de ambos en Galicia.

La brisa del mar te acompañará durante más del 75% del Camino del Norte.

Playas, acantilados y pueblos marineros se suceden sin descanso. Tampoco alguna que otra incursión hacia tierras del interior faltarán a la cita.

foto de pueblo marinero con barca en medioPasajes de San Juan en el Camino del Norte

En cambio, y una vez abandonada Navarra, los tramos largos de páramo mesetario acapararán tu rutina diaria.

Todo tiene su encanto, y todo es en definitiva camino en su conjunto.

La exigencia física del trazado

Más asfalto tiene el trazado del norte con respecto al francés.

Muchos peregrinos ven en esta característica algo fundamental, sobre todo cuando el calor aprieta y la dureza del asfalto recalentado hace mella en tus pies.

Eso sí, cuando aparecen los tramos de senda salvaje y costera la recompensa es indescriptible.

Quizá pasar ese punto de sufrimiento merezca la pena para valorar en su justa medida los tramos de tierra y roca costeros.

La alternativa del norte es más “rompe-piernas”, concepto muy manido en el argot ciclista para describir esas etapas donde el llano escasea y las pendientes abundan, tanto de subida como de bajada.

Mi consejo: ponte en tu mejor forma para solventar el comienzo de un empinado Camino del Norte en sus inicios por el País Vasco.

Una vez superada esta bellísima región, tendrás piernas más que suficientes para afrontar el resto con las mejores garantías.

peregrinos subiendo una escalera de piedra

Los recursos dedicados al peregrino

Es consecuencia lógica que la abundancia de peregrinos, sobre todo en época estival en el Camino Francés, conlleva una mayor proliferación de recursos viajeros.

Y me refiero como recursos tanto a albergues, posadas o pensiones, como a bares, restaurantes, farmacias, centros de salud y resto de servicios básicos que cualquier viajero necesita de vez en cuando.

Los últimos 100 Kms del Camino Francés podríamos definirlos perfectamente como la milla de oro de todos los caminos a Santiago. Con esto creo que queda dicho todo.

arroyo en el caminoCorredoira en los últimos 100 kms del Camino Francés

Pero cuidado, no te confíes, porque puede darse el caso que en pleno agosto no encuentres alojamiento donde dormir en tu final del Camino Francés.

Madruga muchísimo o reserva en albergues y alojamientos privados con bastante antelación.

El Camino del Norte está dotado de muchos menos recursos ligados directamente al peregrino, y sin embargo, nunca falta un albergue público en cada final de etapa oficial.

La cosa por el norte está mejorando mucho desde hace cinco años a esta parte, sin embargo, el peregrino está aún muy por detrás en las prioridades hosteleras de la región cantábrica, y eso se nota tanto en el precio como en la disponibilidad, sobre todo y me repito, en época estival.

Creo que fuera del verano, no debería preocuparte la disponibilidad de recursos tanto en uno como en el otro. Con lo cual si decides hacer el Camino fuera de junio, julio, agosto o septiembre, tu decisión se pone más complicada 😉

casa de piedra tradicionalAlbergue de peregrinos de Castrillo de los Polvazares en el Camino Francés

Las matemáticas

Aproximadamente el Camino del Norte tiene una longitud de 825 kms., si partes desde Irún. El Camino Francés en cambio, no superaría los 780 kms., si comienzas en Roncesvalles.

Si decides realizar el camino completo por etapas, teóricamente el francés tendría 33, y el del norte unas 36.

Entiendo que tampoco sería un factor de decisión, un día más o menos si ya vas a emplear más de un mes. Puestos a caminar…

Y para matemáticas y sus números, aquí os dejo con uno que me gusta bastante: 300 son las playas que tiene la costa cantábrica, todas ellas accesibles desde el Camino del Norte.

noelia mirando el marPlaya de La Concha en San Sebastián, Camino del Norte

Decidas lo que decidas será muy difícil equivocarte

Como colofón final, el encabezado anterior bien podría ser mi resumen más breve y directo sobre toda esta entrada.

Lo importante, decídete, toma la decisión, y si después de leer este post sigues sin tenerlo claro, para mí tienes dos opciones:

O echas una moneda al aire… o mándanos un correo con todas tus dudas.

Estaré encantada de despejarlas.

El Camino del Norte desde Gijón a Avilés

Apoyados sobre la inmaculada barandilla blanca que separa el Camino del Norte de la playa de San Lorenzo, apenas nos llegaba el ruido de un mar en calma sobre Gijón.

foro de iglesia cerca del mar

Eran cerca de las diez de la noche y la luz crepuscular jugaba con la silueta de una ciudad aún muy despierta. Apenas habíamos llegado hacía unos minutos a la estación de tren, y ya un taxi nos estaba esperando. Noemí como siempre estaba en todo.

En este post te cuento la etapa que hicimos del Camino de Santiago desde Gijón a Avilés. La etapa 21 para ser exactos del Camino (25 kilómetros).

etapa de gijon a aviles

Prólogo en clave astur

Habíamos acudido de nuevo encantados a la llamada de Turismo de Gijón.

Noemí y Macu de nuevo al ataque.

El #CaminodelNorte desde #Gijón a #Avilés #ElCaminoXixón #CaminodeSantiago Clic para tuitear

Esta vez el objetivo fue unir las ciudades de Gijón y Avilés a través del Camino de Santiago, ambas separadas por una única pero interesante etapa.

Interesante por descubrir Avilés, la gran desconocida en un camino ya reconocido como patrimonio de la humanidad. Interesante también, por partir andando desde el histórico barrio de Cimavilla hasta el albergue de peregrinos de Avilés, cruce natural de peregrinos de épocas presentes y pretéritas.

prado verde que muestra el cerro de santa catalina en GijónCerro de Santa Catalina en el barrio de Cimavilla

Dos ciudades unidas por su pasado industrial, y solidarias al mismo tiempo con el peregrino que cada vez se prodiga más y más por estas tierras. Y buenas razones no les faltan para ello.

paisaje de Galicia con fábricas en el fondoPaisaje industrial a la salida de Gijón por el Camino del Norte

Primera toma de contacto con Gijón

Un soplo de brisa más fuerte nos sacó súbitamente del hipnótico paisaje costero.

Noemí nos esperaba desde hacía apenas un par de minutos en La Cuadra de Antón, un restaurante de comida tradicional asturiana. Nada mejor para comenzar a zambullirte en la indómita Asturias.

En Gijón todo lo que merece la pena se encuentra muy cerca entre sí.  Y este local nos acogió para una velada sobrada de sabor embebido en platos genuinos.

Probamos más de ocho exquisiteces que nos bastó para reconocer la habilidad con que Noelia de Prada ejecutaba su cocina de siempre, su cocina de recuerdos.

No puedo dejar de rememorar las fabes y bonito en escabeche con pico de gallo para romper el bullicio inicial, y el postre compuesto de un semifrío de Afuega’l pitu con arándanos y helado de vainilla.

No dio para más esa noche. En las antiguas cuadras saboreamos conversaciones y mimadas elaboraciones hasta bien entrada la noche. Una larga despedida del día que culminó en un hostel muy apto para peregrinos con inquietudes viajeras, Balenax Pensión.

En busca de las huellas de antiguos peregrinos

Nos despertamos en la habitación Berlín a razón por la profusión de fotografías y murales que reproducían pedacitos de la vieja cultura berlinesa. Un frugal desayuno comunitario y directos al puerto deportivo en la parte oeste de la ciudad.

foto del puerto deportivo de gijon

Puerto deportivo de Gijón

Nos propusieron conocer las vistas que desde el mar tuvieron aquellos primeros peregrinos procedentes de Europa, y que eligieron el puerto de Gijón para iniciar su peregrinación a pie.

El Mar Cantábrico se comportaba como un espejo bajo un cielo ligeramente encapotado. Nuestro catamarán rompía con nobleza la superficie tersa del mar, imagino muy al contrario que los antiguos galeones donde peregrinos y marineros deambulaban en un caos inimaginable al capricho de los vaivenes del Cantábrico.

fotografía del mar en la costa

Aquel día sobre nuestra moderna embarcación reinaba la armonía y el disparar de los obturadores se sucedía sobre el plató inmenso que conformaba la costa gijonesa.

Entrever las sensaciones de los peregrinos de antaño al atisbar la costa asturiana, fue un ejercicio mucho más sencillo desde el mismo centro de la bahía de San Lorenzo.

Se cerraba su aventura marinera pero se iniciaba otra aún mucho más aciaga si cabe por los rutas hacia Compostela.

Sustituir la sal por el polvo del camino, dejar de depender de vientos favorables para pasar a depender única y exclusivamente del movimiento de tus pies.

foto de playa de san lorenzo

Dos hospitales de peregrinos

Uno nuevo, otro viejo, ambos con distintas historias y un prometedor futuro.

Fue pisar tierra de nuevo y dirigir nuestros pasos al futuro albergue de peregrinos de Gijón, la Casa Paquet. Se trata de un edificio privilegiado por su posición elevada sobre el puerto deportivo.

Casa Paquet de Gijón fotografía de la fachada

Casa Paquet de Gijón

Este nuevo faro para los peregrinos del Camino del Norte está aún por restaurar, aunque dados sus mimbres arquitectónicos y los planos de reformas que tuvimos la primicia de cotejar, el resultado para la primavera que viene puede ser espectacular.

Como espectacular fue también su visita antes del lavado de cara.

Baños modernistas con suelos hidráulicos casi intactos, estancias de techos elevadísimos, paredes acolchadas por telas de simetrías imposibles y suelos de nobles maderas que alertaban de nuestro paso con cada crujido.

Especialmente sugerente encontramos el bajo cubierta de este palacio urbano donde se ubicarán la mayoría de las camas para los peregrinos. Estamos ya deseando volver en primavera para disfrutar lo que promete ser un monumento al Camino de Santiago.

foto de noelia en una escaleraEscaleras del futuro albergue municipal de Gijón

En cambio, el hospital de peregrinos medieval es ahora una afamada casa de comidas donde cada bocado supone un pedacito de historia. También tuvimos la oportunidad de aceptar su hospitalidad y mimo por la tradición en deliciosos platos para no olvidar.

Asturias y el #CaminodeSantiago, dos sendas inseparables #TheWay #Travel #WTSBlog Clic para tuitear

Mira que hemos estado en hospitales de peregrinos a lo largo de miles de kilómetros andados de ruta jacobea, pero como en aquel lugar, creo y mi memoria al menos sigue fresca en esto del camino, no hemos cenado nunca.

El peregrino acepta, nunca exige, agradece lo que de buena fe se le ofrece en el camino. Así que sólo nos queda decir: ¡muchas gracias Casa Zabala!

Más que un tentempié entre aguas

Y entre el moderno albergue y el milenario hospital no puedo olvidarme de una degustación escandalosa que realizamos en el restaurante Auga. Ahora hablamos de futuro, de vanguardia, sentimiento y dedicación a la cocina con mayúsculas.

Rodeados de agua, no imagino mejor lugar para un ágape rico en experiencias culinarias, tuvimos el privilegio de saborear su menú degustación de temporada con seis estupendas catas.

postre delicioso

No podemos resistirnos a no nombrar al menos un par de ellas, por su sabor, textura y la memoria gustativa que nos dejó como un poso indeleble hasta la misma hora de escribir estas líneas:

Sardina ahumada, puré de apionabo, huevas y tomate, tomamos como plato de pescado, y como el “clásico” de carne, lechazo xaldo, soja y morro de ternera. De regalo os dejo con el postre, sopa de queso de cabra con avellanas y miel.

Y lo mejor, es que saben más bueno que lo que dicen estas letras.

Seguimos aprendiendo de Gijón

No es hábito del peregrino extenderse en exquisiteces por más de un día en el mismo lugar, pero permítenos esta pequeña indulgencia por ser Gijón un buen anfitrión.

Aún tuvimos la oportunidad de disfrutar de dos interesantes experiencias. La primera de ellas, una visita a las termas romanas de Campo Valdés, próximas a la playa de San Lorenzo y a la iglesia de San Pedro.

Iglesia de San Pedro en Gijón

Iglesia de San Pedro en Gijón

Escuchar por boca de expertos sobre el origen de Gijón amplió nuestra visión acerca de esta ciudad. Nos dio la perspectiva necesaria para entender el crisol cultural que ha venido siendo Gijón desde su etapa romana.

Crisol al que peregrinos venidos por tierra y mar, procedentes de toda Europa, contribuyeron a dar la forma y el barniz que distingue al Gijón moderno.

Árbol de la sidra de Gijón

Árbol de la sidra de Gijón

Tuvimos también la suerte de disfrutar de otra experiencia del Gijón que cuida su memoria industrial más artesana.

Álvaro y sus máquinas de antaño,  puestas a punto con mimo hoy en día, cuidan y se afanan en transmitir las técnicas de estampación artística.

Disfrutamos de un breve pero intenso taller de tipografía en Litografía Viña. Imagino la dureza, sensibilidad y paciencia que en su día tuvo que ser la estampación de un libro entero. Quien tenía un libro en verdad tenía un auténtico tesoro.

Plancha con lugares del mundo que hicimos en Litografía Viña

Plancha con lugares del mundo que hicimos en Litografía Viña

Una calzada romana como Camino de Santiago

Al día siguiente nos costó madrugar tras la cena y posterior tertulia de café en las animadas terrazas de la Plaza de San Miguel.

Hoy comenzamos a caminar sobre las huellas del reciente pasado industrial de Gijón. Esta ciudad no se puede entender sin aprender de sus factorías industriales que abastecieron y abastecen a media Europa.

Precisamente el barrio de la Calzada debe su nombre a la vía romana que cruzaba la ciudad de este a oeste, tal y como se mueve el Camino de Santiago del Norte.

Romanos antes, romeros del medievo después, y actualmente peregrinos viajando hacia Santiago, siguen marcando sus pasos por el barrio que puebla lo que no hace mucho tiempo fue una considerable red de industrias.

foto de una callejuela en la que ves tomates y hortalizas

Y precisamente para entender la transformación que aquí hubo del Camino de Santiago, nos acercamos al Ateneo de la Calzada.

Allí con todo lujo de detalles, comprendimos de la mano de sus responsables, el cuándo, cómo y porqué de la evolución viva del tejido industrial gijonés.

Comprendimos que la memoria fresca de lo que allí aconteció, permanece viva en los trabajadores de aquellas factorías. Memorias que el equipo del ateneo recogió sobre un mapa multicolor con el fin de ubicar todas y cada una de las empresas que en su día vertebraron la vida en Gijón.

Saliendo de Gijón en busca de Avilés

Abandonamos el Barrio de la Calzada y tomamos la altura suficiente para visionar la ciudad de Gijón.

El día se mostraba claro y el perfil de la ciudad se divisaba sin filtros. Edificios y torres se mezclaban con el azul de mar y el verde de los prados y bosques.

Nuestra percepción del paisaje esta vez fue muy diferente desde el último camino. No hay nada como conocer la historia de un lugar, para mirar con otros ojos el camino que vas dejando atrás.

Sin embargo, poco a poco nos adentramos en largas sendas entre praderías y bosques. Sombras para aliviar el calor de un temprano verano que desde junio se nos echaba encima.

foto de peregrina caminando por un sendero verde

Merece la pena este tramo entre urbes, vuelves al sosiego natural mientras recuerdas las experiencias vividas en Gijón, y a la vez sientes la punzante excitación por conocer el casco viejo de Avilés.

El mar en el horizonte siempre a tu derecha mientras buscas el ocaso del sol. Empiezas a cruzarte con los peregrinos más rezagados.

foto del mar cantábrico

Vistas del Cantábrico desde el Camino hacia Avilés

Te sientes de nuevo en el camino, en el otro camino más agreste, verde y edulcorado al natural.

Pero recuerda peregrino, todo es camino hasta llegar a Santiago, afortunadamente.

foto de peregrinos descansando

foto del camino de santiago

peregrina caminando por el bosque

foto de playa de san lorenzo

Queremos agradecer a Turismo de Gijón y a nuestros compañeros de aventura. Sin ellos no habría sido tan especial #ElCaminoXixón:

José Avistu, Patri La Cosmopolilla, Irene de Mundo Turístico, Alicia de Objetivo Viajar, Vero de Sin mapa, Irene de Tragaviajes  y Sabela de Viajando. Imágenes y sensaciones.

el equipo del camino posando en escultura con el nombre de Gijón

Fotografía de Woman To Santiago

Mis etapas más bonitas del Camino del Norte

Sin lugar a dudas, uno de los principales atractivos del Camino de Santiago del Norte es su costa. El paisaje entrelaza senda, mar y costa formando una bonita estampa.

Aunque el Camino del Norte tiene muchas e interesantes etapas, en este post vas a encontrar dos de las etapas más bonitas del Camino del Norte: una perteneciente al principado de Asturias y otra a Galicia.

foto de acantilado con peregrina

Dejo para otro post venidero, las etapas más bonitas por el País Vasco y Cantabria, las dos regiones restantes por las que pasa este camino.

Tengo una próxima salida hacia tierras vascas y cántabras este mismo mes de junio y quiero refrescar mis recuerdos con vivencias más actuales que trasladar a este blog.

¿Cuáles son las etapas más bonitas del Camino del Norte? En este post, descubrirás mi selección Clic para tuitear

Asturias es una de las regiones de esta ruta donde las montañas rompen con fuerza contra el mar, salpicando tu ánimo de fuertes emociones.

Precisamente esta caída tan abrupta de la Cordillera Cantábrica hacia el mar, crea un corredor espectacular por donde camina impávido el peregrino.

peregrinos caminando por un sendero en la cornisa cantábrica

El corredor se dirige hacia el oeste buscando cada puesta diaria de sol.

Al sur limita con una imponente barrera montañosa, que impide al peregrino huir de su inevitable caminar hacia occidente.

Hacia el norte la barrera es el propio mar Cantábrico.

Y así día tras día, etapa tras etapa, hasta llegar a Galicia, donde nos introducimos hacia el interior de la península buscando la vía más directa hasta Santiago de Compostela.

Ese corredor natural hace de camino, de vía natural de comunicación entre sus pueblos costeros y de cofre del tesoro, donde custodia mil y un rincones con demasiado encanto como para no hacer un generoso alto en el camino.

playa azulada

Etapa en Asturias

No es casualidad que esta etapa sea una de las más bonitas del Camino de Santiago; pronto descubrirás por qué.

Asturias es, en sí misma, hermosa y no sería necesario dar más explicaciones; sin embargo, si conjugamos su belleza natural con la esencia del camino, obtenemos algo mágico.

De Colombres a Llanes: 23 kilómetros de costa salvaje

Si quieres huir del asfalto, tienes que coger la variante que bordea la costa: la senda costera, siempre al borde del precipicio.

Nunca mejor dicho; porque así es como te hará sentir este inhóspito tramo, midiendo tus límites, deteniendo el tiempo, ralentizando tu marcha en mil y una paradas donde admirar el paisaje costero.

A partir de Pendueles, este trayecto se vuelve vertiginoso, acelera tu aliento y tus pulsaciones debido no tanto al irregular terreno, sino a las fantásticas vistas que regala.

El esfuerzo merecerá la pena.

foto de casa de pendueles

Casa en Pendueles

Este tramo además tiene el aliciente de culminar en el municipio de Llanes, un fin de etapa más que interesante.

Llanes es un lugar muy turístico en verano; lo cual no quiere decir que no esté repleto de encantos. ¡Lo está! 🙂

Pasear por sus calles y escanciar unas sidras en alguno de los muchos locales con encanto que alberga su casco histórico, forma parte ineludible de vivir el Camino de Santiago.

Aconsejo un paseo relajante para descansar nuestras piernas por el canal del puerto. Un hilo de mar que se adentra profundamente en Llanes dividiendo su parte más atractiva en dos tramos.

Si extiendes tu paseo hacia el inicio del canal en sentido de la desembocadura, encontrarás el mar rompiendo sobre los Cubos de la Memoria.

Dados ciclópeos pintados de mil colores haciendo de coraza contra los caprichos de un mar embravecido.

paisaje del mar visto desde LlanesVistas de Llanes desde el Camino del Norte

Etapa en Galicia

sendero del camino de santiago con hojas caidas

¿Cómo iba a faltar Galicia en esta selección (muy personal) de mis mejores etapas del Camino del Norte?

Era imposible.

Galicia lo es todo para nosotros y la esencia de Woman to Santiago.

Allá voy.

De Baamonde a Sobrado dos Monxes: 42 kilómetros de exquisita maratón

Como es una etapa excesivamente larga, podemos dividirla en dos tramos con total tranquilidad.

No hace mucho tiempo, entre Baamonde y el monasterio de Sobrado no existían recursos de cara al peregrino para poder pernoctar. Hoy en día eso ha cambiado, y puedes encontrar albergues y hoteles rurales con muchísimo encanto.

Sin ir más lejos, está el albergue de Miraz, gestionado por la asociación inglesa más importante de amigos del Camino de Santiago.

Sus hospitaleiros son voluntarios que vienen de las islas británicas a devolver al camino lo que obtuvieron de él en el pasado.

Recuerdo perfectamente la sensación de soledad que me embargó en el tramo que discurre entre Miraz y A Rosica.

Una sensación de tranquilidad y quietud que me acompañó durante más de una hora. Camino en su estado más puro.

casas de piedra en el camino de santiago

En este tramo se encuentran dos de los hitos más importantes de todos los caminos a Santiago: la capilla de San Alberte y el monasterio de Sobrado dos Monxes.

La capilla de San Alberte

foto de la capilla de San Alberte

Capilla de San Alberte, un hito en el Camino del Norte

Es un bello edificio gótico incrustado en mitad de una bello robledal. Se accede a través de un magnífico puente también gótico que salva el río Parga.

Peregrinos de antaño llegaban en romería a este lugar mágico. Prueba de ello son las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos, aún muy visibles para el viajero actual.

puente de piedra antiguo

Estos tres elementos, puente, capilla y hospital forman un conjunto con un magnetismo muy especial.

La atmósfera que se respira en este recodo del camino no es muy diferente a la que encontraron peregrinos más de 700 años atrás.

El monasterio Sobrado dos Monxes

foto monasterio de sobrado dos monxes

Como todo cenobio, tiene la virtud de estar localizado en un lugar privilegiado.

Lugar de retiro y de acogida de peregrinos siglos atrás, mantiene intacta su vocación como hospital de peregrinos.

A pesar de la afluencia cada día mayor de viajeros, el monasterio es tan grande que absorbe los ruidos espurios creando una atmósfera única de paz muy reconfortante.

foto de la fachada del monasterio en SobradoFachada del Monasterio de Sobrado dos Monxes

Aún recuerdo mi paseo por sus claustros de piedra, el descanso en sus celdas y el refectorio medieval donde reconfortar mi estómago con las viandas de esta tierra. Pan gallego, queso de Arzúa y un poco de troita á montañesa.

Las etapas que más me gustan del #CaminodeSantiago en el #CaminodelNorte Clic para tuitear

En definitiva, dos etapas muy distintas unidas por un único camino.

Contrastes que te aferran a esta ruta, paisajes que marcan tu memoria y una inagotable adicción por volver a aquellos parajes que un día me enamoraron.

etapas más bonitas del camino del norte

río entre dos montañas

nosotros caminando por el caminoFotografía de Woman To Santiago

¿Te ha gustado mi selección?

Espero que sí, y ya sabes que si quieres hacer cualquier consulta, no dudes en escribirme.

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Camino del Norte: guía del Camino de Santiago por la costa

Posiblemente es el Camino de Santiago más antiguo del mundo conocido. Por lo tanto el Camino del Norte fue el primero de muchos que vinieron después.

peregrinos por el sendero del camino de santiago

¿Qué es el Camino de Santiago del Norte?

Desde un punto de vista histórico es la ruta que tomaban los peregrinos para entrar en España por la actual población de Irún.

La mayor parte de su recorrido es un delgado corredor entre las montañas del norte de España y el mar Cantábrico, que protegía a los cristianos de las incursiones árabes.

Camino del Norte: guía del Camino de la Costa. Descubre mis rincones especiales #WTSBlog Clic para tuitear

Con el avance de la Reconquista cristinana hacia el sur de la Península, el Camino del Norte poco a poco fue perdiendo vigor a favor del popular Camino Francés.

Hoy en día vive una segunda juventud tras siglos de ostracismo. Está bien señalizado y muchos municipios cantábricos empiezan a ser conscientes de la oportunidad que el Camino les brinda. Ponen recursos y facilitan la vida al peregrino que es considerado como un activo importante.

Además en 2015 fue declarado por la Unesco Patrimonio Mundial.

foto de Unquera

Los números del Camino del Norte

Desde Irún, cerca de la frontera con Francia, pasando por Gijón y Ribadeo, son unos 825 Kilómetros en total.

Al menos yo me tomaría 36 días para completarlo hasta la misma Plaza del Obradoiro.

Aunque también es conocido como el Camino de la Costa, debes saber que 200 kilómetros se hacen por el interior de Galicia.

Atraviesas 4 de la regiones más agrestes de España: País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, casi siempre mirando hacia la puesta de sol.

Y para los amantes de tomarse un respiro bajo el sol y sobre la arena de playa, tienen la posibilidad de disfrutar de más de 300 playas, muchas de ellas paradisíacas.

Aquí tienes un mapa del Camino del Norte para que te hagas una idea visual de lo que te espera 🙂

mapa del camino del norte

Mapa del Camino del Norte

Cosas importantes que deberías conocer sobre este camino

Si tu referencia es el Camino Francés, tanto si lo has hecho como si has oído hablar de él, el Camino del Norte es más exigente desde el punto de vista físico.

Las etapas llanas, sobre todo en la torturada costa cantábrica, brillan por su ausencia. Los desniveles acumulados toman el protagonismo, y nuestras piernas sufren el pulso que nos echan día a día.

La etapa que va desde Villaviciosa a Gijón es especialmente dura. Se trata de la etapa reina de la montaña. Más exigente aún que la famosa etapa de la subida al Cebreiro del Camino Francés.

Importante tomárselo con calma y disfrutar de los secretos mejor guardados de una costa llena de sorpresas. Playas, acantilados, bufones, cuevas, puertos, rías y miradores te dejarán escapar más de un suspiro de admiración.

Imprescindible sombrero de paja, bañador, toalla, crema y gafas de sol en la mochila. No somos turistas de chiringuito y playa, pero mimetizarse con el entorno de vez en cuando forma parte de los pecados admisibles para el apóstol, sobre todo en veranito.

Resérvate tiempo y algo de dinero para disfrutar comiendo. Algunos restaurantes familiares te saldrán al paso y esto bien merece un alto en el camino. Los reconocerás por el olor y el ambiente local que albergan.

En resumen, empápate de su naturaleza y gastronomía poniendo en forma tus piernas y estómago.

foto de acantiladosAcantilados en la alternativa costera hasta Llanes

Algunos de mis rincones favoritos

En línea con lo anterior sobre su descubrimiento y disfrute, te voy a dejar mi lista de pequeños pero lustrosos tesoros que posee esta alternativa.

Sería una lista casi infinita si tuviera que citar todos y cada uno de los lugares en los que he disfrutado. Por poner freno a mis recuerdos, compartiré aquéllos que considero más personales y menos populares.

Que ya sabes que en Woman to Santiago nos gusta todo lo especial que guarda el Camino 🙂

Evidentemente poblaciones como San Sebastián, Guetaria, Santander, Santillana del Mar, Comillas, Luarca, Cudillero o Ribadeo son conocidas por todos, y bien merecen por sí mismas un post en exclusiva como poco.

Mis rincones favoritos del #CaminodelNorte en el #CaminodeSantiago #WTSBlog Clic para tuitear

Sin embargo, hoy voy a poner mi lupa sobre cuatro experiencias asociadas a lugares, quizá menos reconocidos a pesar de su especial belleza:

Los Bufones de Pría

Chimeneas de roca que recogen todo el furor de un mar bravío. Escupen agua salada muy arriba cuando la tempestad arrecia. Su sonido es tan estremecedor como electrizante.

Las mareas de los Bufones de Pría se escuchan a kilómetros de distancia, si uno no quiere arriesgarse a ser elevado a las alturas sin paracaídas.

Y en días de calma, el entorno bien merece una parada en el camino. Acantilados, playas escondidas y cuevas naturales son su mejor reclamo.

paisaje montañas

Paseo, sidra y cachopo en Villaviciosa

Esta experiencia sí requiere de reposo. No es fácil digerir un gran cachopo con patatas fritas. Ni siquiera la sidra natural recién escanciada ayuda a abrir camino hacia mi agradecido estómago.

Salí redonda de aquel restaurante familiar de Villaviciosa. Muy bien atendida aunque mejor comida. Energías renovadas para afrontar el Alto de la Cruz al día siguiente.

Pero antes de la montaña, date un delicioso paseo por el cuidado casco antiguo de Villaviciosa. No sólo para relajar la digestión, que también, sino para avivar tus sentidos. A mí este lugar me traslada a otra época.

foto de cachopo

peregrina descansando en un banco con una preciosa casa detrásPlaza de Carlos I en Villaviciosa

Despertar en San Vicente de la Barquera

Cruzas su interminable puente el día anterior para buscar su albergue donde disfrutar la noche. La verdad es que su ubicación es única. Arriba, cerca del castillo, buena atalaya desde donde descubrir la ciudad y los ecos de su ambiente.

En verano bien merece la pena bajar hasta el lago natural de agua salada que forma su ensenada. Desayunar de cara al sol e ir calentando el cuerpo para la etapa que conduce hasta la bella población de Colombres.

Asturias en estado puro, sin duda. Mar y montaña en un mismo lienzo donde tú pintas tus pasos.

foto de flechas

La playa de Porcía

En su día llegué a este lugar muy tocada. Mi rodilla me obligaba a mirar constantemente hacia abajo en un gesto de abatimiento. Y sin embargo, fue llegar a este mini-paraíso y esfumarse todo el mal acumulado.

Arribé a la playa desde arriba, de manera que mi primera visión del lugar fue indescriptible. Un pequeño mar de agua transparente y fondo arenoso, verde sobre blanco, calmo como la superficie de un espejo.

Una increíble piscina natural cerrada al mar por ciclópeas rocas que la protegían de los vaivenes del Cantábrico.

Nadar allí y sentirte ingrávido, fue la mejor de las medicinas naturales para mi maltrecho cuerpo.

playa de porcía

En conclusión, si tuviera que aunar todas las virtudes de ese camino en una sola frase escribiría lo siguiente:

El Camino del Norte es la senda más divertida para llegar caminando a Santiago de Compostela. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

foto de GijónFotografía de Woman To Santiago

Etapas del Camino del Norte

Para finalizar este post, quiero dejarte una recopilación de las etapas del camino del norte a pie para que te sirvan de guía 🙂

Todas las etapas del Camino del Norte que tienes que controlar #WTSBlog Clic para tuitear

Poco a poco, os iré contando todas y cada una de estas etapas. Conozco muchos secretos y lugares especiales que quiero compartir contigo.

Aquí están:

  1. Irún-San Sebastián (24,8 km.)
  2. San Sebastián-Zarautz (22,2 km.)
  3. Zarautz-Deba (21,8 km.)
  4. Deba-Markina (24 km.)
  5. Markina-Gernika (24,6 km.)
  6. Gernika-Lezama (20,8 km.)
  7. Lezama-Bilbao (10,8 km.)
  8. Bilbao-Portugalete (19,4 km.)
  9. Portugalete-Castro Urdiales (27,6 km.)
  10. Castro Urdiales-Laredo (26,6 km.)
  11. Laredo-Güemes (29 km.)
  12. Güemes-Santander (11,8 km.)
  13. Santander-Oruña (18,8 km.)
  14. Oruña-Santillana del Mar (18,3 km.)
  15. Santillana del mar-Comillas (22,1 km.)
  16. Comillas-Colombres (29 km.)
  17. Colombres-Llanes (23,2 km.)
  18. Llanes-Ribadesella (31,4 km.)
  19. Ribadesella-Sebrayo (31,6 km.)
  20. Sebrayo-Gijón (35,8 km.)
  21. Gijón-Avilés (25 km.)
  22. Avilés-Muros de Nalón (22,6 km.)
  23. Muros de Nalón-Soto de Luiña (16 km.)
  24. Soto de Luiña-Cadavedo (23 km.)
  25. Cadavedo-Luarca (15,8 km.)
  26. Luarca-La Caridad (29,6 km.)
  27. La Caridad-Ribadeo (23,7 km. por Tapia de Casariego)
  28. Ribadeo-Lourenzá (28,4 km.)
  29. Lourenzá-Gontán (25,2 km.)
  30. Gontán-Vilalba (20,7 km.)
  31. Vilalba-Baamonde (18,6 km.)
  32. Baamonde-Miraz (15,2 km.)
  33. Miraz-Sobrado dos Monxes (26 km.)
  34. Sobrado dos Monxes-Arzúa (21,4 km.)
  35. Arzúa-O Pedrouzo (19,3 km.)
  36. O Pedrouzo-Santiago de Compostela (19,4 km.)

¿Precioso, verdad?

Nos vemos en nuestro siguiente post.

Y recuerda, cualquier cosas que necesites, ya sabes dónde encontrarme 🙂

Camino del norte desde Llanes

Un pequeño relato para disfrutar del Camino del Norte desde Llanes hasta Cuerres, toda una experiencia.

foto de camino del norte desde llanes

Ubicado Llanes sobre el mapa del Camino del Norte, que hasta entonces sólo habíamos visto sobre un papel, nos dispusimos a abandonar la bella población marinera a pie, en busca de la costa y su mar abierto.

 

Camino del Norte desde Llanes.

¿Te vienes?

 

Mejor referencia y guía para el Camino de Santiago que el mar, se me antoja muy difícil de mejorar.

Siempre a nuestra derecha, unas veces empujados por la brisa, otras frenados y las más, refrescados cuando el calor ahoga a caminantes, peregrinos y viajeros.

 

foto de cala

 

Esta vez el Camino del Norte desde Llanes nos regaló un viaje sin tregua en su cambiante climatología.

Un sol de justicia a la salida de Llanes, una brisa potente en su continuación por playas y acantilados cortados a cuchillo por el mar Cantábrico, hasta llegar a las sombrías de los ríos encajonados abriéndose paso hacia al mar en perfecta comunión con nosotros.

A partir de aquí, las nubes bajas auguraron niebla donde abismo y mar confluían en el Camino del Norte. Los ecos del mar nos alejaban del precipicio, más abajo las olas alertaban de rocas enfrentándose a un mar bravío.

Poco a poco, esos ecos iban disolviéndose al acercarnos desde muy arriba a playas donde sólo los más valientes se daban el primer baño de la mañana.

 

playa-de-torimbia-camino-del-norte

Playa de Torimbia

 

No éramos los únicos peregrinos en su recorrido por el Camino de Santiago. En bici nos pasaban fulgurantes como si fuéramos balizas en medio de la neblina.

No me imagino hacer el Camino del Norte desde Llanes tan deprisa. Precisamente, es mi pausado caminar quien me marca el ritmo de vida que en estos días de rutas más me gusta disfrutar.

Parece como si al caminar bordeando la costa, el mar te obligara a ralentizar el paso y avivar tus sentidos.

Poco a poco empezamos a ascender una loma de un verde intenso que no parecía tener fin. Llevábamos ya encima buena parte de la etapa a las espaldas, y las piernas empezaban a dar los primeros síntomas de cansancio.

Como si éstas lo intuyeran, el descanso estaba próximo. Al final de la cima una torre gris y puntiaguda se empezaba a vislumbrar como un faro en un mar verde esperanza.

 

foto de senda del camino

 

La Rectoral de Pría prestaba sus muros para un magnífico albergue de peregrinos del Camino del Norte con unas vistas increíbles. Una alegría para la vista, un descanso para los pies y un rincón para conversar con peregrinos venidos de variopintos lugares.

El más pequeño de los peregrinos apenas tenía un año, y daba vida a la mochila de sus padres cargada de risas, llantos y algún que otro pañal con sobrepeso.

 

foto de iglesia de pria

foto de albergue

foto de iglesia y albergue

 

Tras un breve alto en el albergue, decidimos proseguir hasta la pequeña aldea de Cuerres.

Poco antes de llegar, en Belmonte de Pría, nos encontramos con una grata y colorida sorpresa: un muro de piedras una a una cuidosamente decoradas bordeaban el Camino de Santiago, dando la bienvenida al pequeño espacio que Víctor había creado para el deleite del peregrino.

El alto era obligado, y la conversación que nos brindó sobre las historias del Camino del Norte que por allí circulaban fue de lo más refrescante.

 

foto de piedras en belmonte

foto de piedras de colores

Muro de piedras decorando el Camino en la aldea de Belmonte de Pría

 

Los bufones de Pría hoy no bufaban, el mar retornó a la calma despojándonos de su grandioso espectáculo sonoro.

Cuando el mar es bravo se introduce con toda su fuerza bajo el acantilado, empujando hacia arriba hasta encontrar una abertura en la roca, por donde inyecta un imponente chorro de agua viva capaz de elevar a una persona decenas de metros hacia el cielo.

Mejor escuchar que acercarse sin conocimiento a la zona horadada de agujeros en días de tempestad.

De nuevo, un puente medieval sobre el Camino del Norte nos señalaba la dirección a seguir.

Creo que es uno de mis momentos favoritos en el Camino de Santiago. Cuando cruzo uno de estos puentes, tengo la certeza de que paso por las mismas piedras que antaño pisaron los primeros peregrinos allá por la edad media.

Me paro bajo el susurro del río, echo un vistazo a ambos lados del empedrado, y siempre descubro detalles que hacen de estos pasos únicos.

 

foto del puente romanoPuente medieval de Cuerres

 

La aldea de Cuerres ya estaba a la vista. Allí teníamos previsto acabar esta etapa del Camino del Norte que iniciamos en Llanes. Descansamos, pero poco, pues nos hablaron de la playa de Guadamia, un estrecho entrante de mar por donde alimentar a los bufones de Pría. Mereció la pena el breve paseo. La marea estaba tan baja que nos permitió pasear por su fondo arenoso marino.

 

foto de playa de guadamia

 

Encajonados entre acantilados que casi se besan, sentados sobre la arena, mirando por el tubo natural que la naturaleza había edificado hasta el mar, nos sentimos pequeños pero a la vez felices por el mágico final de etapa que el Camino nos había regalado.

Camino del Norte. (De Llanes a Cuerres)

 

foto de casas

foto de iglesia

foto de playa

Fotografía de Woman To Santiago

Camino del norte desde San Vicente de la Barquera a Unquera

En este post os queremos contar una de nuestras experiencias favoritas en el Camino de Santiago: el camino del norte desde San Vicente de la Barquera.

Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros haciéndolo.

san-vicente-de-la-barquera-prados

Aquel día partimos de San Vicente de la Barquera, una villa de Cantabria mimada por sus costas y habitantes que hacen las delicias de aquellos peregrinos que deciden pernoctar en su más que acogedor albergue.

Los primeros rayos de sol de aquella mañana de verano creaban para nosotros la ilusión de montañas nevadas sobre la espléndida Cordillera Cantábrica.

Y es que el Camino de Santiago del Norte discurre protegido por ella mientras te empuja al mar.

Una primera etapa corta para acomodar mochila y cuerpo a un camino accidentado que pocas treguas te otorga, salvo las de contemplar una bellísima costa sobre los numerosísimos miradores naturales que descubres a su paso.

Un paseo de apenas 17 kilómetros nos separaba de Unquera  y del Principado de Asturias, cuyo recorrido hasta Gijón nos dispusimos a descubrir.

 

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san-vicente-de-la-barquera-camino-del-norte

vistas-san-vicente-de-la-barquera-camino-del-norte

Vistas de San Vicente de la Barquera desde el Camino del Norte

 

   Este tramo, donde la costa aparecía tímida en la distancia, nos dio a conocer paisajes más rurales, muy cuidados a pesar de lo sencillo que se vislumbraba la vida de sus habitantes, dedicada  principalmente a los pastos y el ganado.

Nos llamó gratamente la atención el cariño con que casas aisladas, aldeas y pueblos se integraban en un paisaje de prados, bosques, colinas, ríos y arroyos.

 

vistas-picos-de-europa

caballos-salvajes-camino-del-norte

camino-del-norte-san-vicente-de-la-barquera

rio-deva-asturias-camino-del-norte

flechas-camino-del-norte

 

   El tiempo pasa muy deprisa cuando las fuerzas están intactas y la visión te cautiva.

Llegamos a Unquera temprano para comer en un local apartado entre callejuelas.

Antes de buscar refugio en Vilde, un pequeño oasis a la orilla del río Deva y fuera de las rutas turísticas, donde pudimos degustar una cena con platos típicos de esta tierra y disfrutar de un enconado campeonato de bolos entre los vecinos de las aldeas más próximas.

Más natural, más autóctono, posible pero muy difícil. Un lugar ideal para descansar.

 

camino-de-santiago-del-norte

unquera-camino-de-santiago-del-norte

camino-del-norte-unquera

juego-de-bolos-vilde-asturias

aldea-vilde-asturias-camino-del-norte

camino-del-norte-womantosantiagoFotos de Woman To Santiago

El Camino del Norte por Villaviciosa, nuestra experiencia con más mujeres

Llego casi de noche a Villaviciosa. Los faros del coche iluminan fachadas de edificios antaño nobiliarios. A cada cruce, a cada vuelta de volante, me doy cuenta entre la penumbra que mi nuevo despertar en el Camino de Santiago promete ser interesante.

foto de calle de villaviciosa 

Os vamos a contar nuestra experiencia por Villaviciosa junto a más mujeres.

Villaviciosa, la ciudad del Camino del Norte que te traslada a otra época

Abro los ojos en el pequeño Hotel Avenida Real. Cuco, aseado e incluso recién entrado el otoño visitado por peregrinos.

El tintenear cercano de los vasos de desayuno me reclama. No hay peregrino que se resista a estas horas a darse un primer homenaje. Y no es para menos, zumo, café, tostadas y las magdalenas elaboradas por manos artesanas.

Mientras doy buena cuenta del refrigerio, aún tengo reciente el recuerdo de la espléndida cena de bienvenida en la sidrería El Garitu. Donde fueres haz lo que vieres, y esto mismo aplicado a la gastronomía asturiana es sumamente gratificante.

Bien pertrechados en esta primera hora de la mañana nos disponemos a visitar el magnífico casco antiguo de Villaviciosa. Me sorprende gratamente.

Lo cierto es que nunca antes había visitado a conciencia la parte más histórica de la villa, y los tiempos que marcan los pasos del Camino, son perfectos para disfrutar sin prisas de sus calles, empedrados, edificios, en definitiva la historia viva del Camino del Norte a Compostela. 

Saliendo de Villaviciosa, nuestro punto de partida de #ElCaminoGijón, nos espera un buen paseo hasta Gijón junto a Marta de Mésame Mucho, allí nos reuniremos con el resto de peregrinas, Noemí, de Turismo de Gijón, María de Escarabajos, bichos y mariposas, Carla de La Tortuguita Blanca y Chejo de La Bici Azul que llenarán de magia nuestra aventura por tierras asturianas.

Por último, me queda dar las gracias a Turismo de Gijón y al Ayuntamiento de Villaviciosa por su acogida, sobre todo a Miguel que durante una noche y una mañana nos trasladó a lo mejor de su comarca haciendo camino y patria.

Villaviciosa. (Camino de Santiago del Norte)

   

foto de la sidreria el garitu

foto de callejuela de villaviciosa

 foto de casa noble de villaviciosa

foto de casa de carlos i

foto de womantosantiago

foto de peregrinos en villaviciosa

foto del teatro riera

foto de santa maria de la oliva

foto de fachada iglesia oliva

villaviciosa-camino-de-santiago-del-norte

foto cubierta de amandi

foto del mojon de casquita

foto de fabrica de papel

foto de horreo asturiano

foto de setas

foto del camino del norte en villaviciosa

 foto de puente

camino de norte curviellu

foto de la fuente la pipa

foto de la senda del camino

Fotografía de Woman To Santiago


 
 
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